Hipercor, salto cualitativo

Artículo publicado en el Diario Vasco el 19 de junio de 2017

En el origen de la lucha armada de ETA hubo varios impulsos ideológicos, que encuadraron su imagen como organización y la valoración política y consiguientemente los sentimientos sociales hacia dicha lucha. ETA era en primer lugar una organización de resistencia contra la dictadura franquista; era también una reacción contra la inactividad e ineficacia de la oposición a la dictadura por parte del PNV y de los partidos republicanos estatales; era en tercer lugar una continuación en la estela de lucha armada marcada por los guerrilleros de la resistencia contra el franquismo…

Todo ello enmarcó la lucha armada de ETA como una confrontación violenta contra un régimen dictatorial e injusto y determinó que los objetivos de las acciones armadas tenían que ser discriminados y selectivos contra dicho régimen y sus estructuras y responsables. Consiguientemente no podían justificarse atentados o acciones violentas indiscriminadas contra la población civil. Se teorizaba como un modelo de lucha armada cuyo objetivo no era originar el miedo o el terror en la sociedad si no buscar su adhesión y aparecer como su defensor; frente a los atentados de extrema derecha, como por ejemplo los producidos en Italia en aquel tiempo que pretendían crear la sensación de inestabilidad y alarma social generalizada para justificar el intervencionismo militar, que claro en España estaba vigente. Por eso ETA rechazaba el ser calificada como organización terrorista.

Toda esa teoría se vino abajo con el atentado de Hipercor por su carácter indiscriminatorio. Aquella acción armada, además del impacto humano puso sobre la mesa el agravante de la indiscriminación. Era un cambio o un salto cualitativo. Aunque con posterioridad se supo que había habido aviso previo a la policía e incluso el estado fue condenado en firme por ello el deterioro de la imagen estaba materializado y duraría hasta los debates del atentado del 11M y de la T4.

Aunque la discriminación y selectividad no justifican la lucha armada desde la perspectiva de los derechos humanos y los policías, soldados o agentes víctimas de la violencia son tan personas como los ajenos a la lucha, lo cierto que es que éste debate es transcendental tanto para la lucha ideologica como para todos los terrorismos incluido el del estado islámico como para la terminación sin presos políticos y con satisfacción a las víctimas de la historia de ETA.